En un contexto signado por el aumento de los combustibles y el atraso en la actualización de subsidios -y pese a que empresas de colectivos y el Gobierno alcanzaron un acuerdo para desactivar un cese de actividades- la línea 57 decidió aplicar un recorte del 30% en todos sus servicios.
La medida impacta con fuerza en la vida de numerosos pilarenses que cada día utilizan sus unidades, muchos de ellos para trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires y regresar de ella.
En concreto, la empresa Atlántida -operadora de la línea 57- dispuso la reducción del número de colectivos que circulan a diario, lo que derivó en una reconfiguración -y achique- del cronograma habitual.
De esta manera, la frecuencia para el servicio Expreso que une Pilar con Palermo, que normalmente ronda entre los 10 y los 20 minutos, en ciertos horarios se espació a 40 minutos.
Lo mismo ocurre con el servicio común, que une Pilar con Puente Saavedra.
En el caso del Expreso, en dirección Pilar-Palermo, las unidades circulan entre las 04:30 y las 22:30. En sentido Palermo-Pilar, lo hacen entre las 6 y las 22.
En tanto que el servicio común, en dirección Pilar-Puente Saavedra, las unidades circulan entre las 4:20 y las 20. Mientras que en sentido Puente Saavedra-Pilar, lo hacen entre 5:30 y las 21:30.
Usuarios afirman que la situación se vuelve más crítica durante la noche y que en muchos casos, el servicio se interrumpe antes de la hora prevista.
La reducción de frecuencias se produce en el marco de una situación que las empresas califican como límite, dada por el incremento en el gasoil y el atraso en la actualización de subsidios.